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INSTITUTO LATINOAMERICANO DE PROMOCIÓN DE LA CULTURA VIVA COMUNITARIA

Hola! Queremos compartir con vos esta aventura continental que estamos iniciando, en todo el continente y abierta a tu participación, a tus propuestas y debates.

Se trata de la creación del  Instituto Latinoamericano de Promoción de la Cultura Viva Comunitaria. Una herramienta que necesitamos para proteger y proyectar a cientos y miles de experiencias en los territorios.

Surge del trabajo compartido por cientos de organizaciones en el Movimiento Latinoamericano de Cultura Viva Comunitaria, que vertebra colectivos y redes que desarrollan proyectos vinculados al arte, la comunicación y la educación popular, en procesos que combinan la Democracia participativa, la economía social y el desarrollo local, actuando en el espacio público e institucional, principalmente de base territorial en ámbitos rurales, urbanos y suburbanos.

El Instituto Latinoamericano de Promoción de la Cultura Viva Comunitaria es una institución que se encuentra en proceso de diseño y creación colectiva.

Se trata de un ámbito que buscará centralmente el fortalecimiento de los procesos, organizaciones y redes de Cultura Viva Comunitaria en el continente a partir de acciones institucionales, de formación, investigación y sistematización, de apoyo técnico, político y económico, interviniendo también en el terreno de las Políticas Públicas nacionales y supranacionales con propuestas concretas, información estadística y trabajo de campo.

Con la presidencia honoraria de Celio Turino, impulsor del programa “Puntos de Cultura” en Brasil y en todo el continente, y a partir de un espacio de encuentro entre referentes de redes nacionales de distintos países de Nuestra América, nos proponemos generar el marco de trabajo y los equipos para la puesta en marcha de un organismo que contribuya a fortalecer los procesos en todo el ámbito continental, en las dimensiones formativas, de investigación y de gestión en conjunto con gobiernos, espacios académicos y entidades sociales diversas, a nivel nacional y supranacional.

¿Porqué y para qué un Instituto Latinoamericano de Promoción de la Cultura Viva Comunitaria?

En Latinoamérica existen más de 200 mil procesos de Cultura Viva Comunitaria, impulsados desde el arte, las comunidades originarias, la comunicación popular o la economía social.

Al mismo tiempo, el continente y el mundo que nos toca transitar se presentan a un mismo tiempo desafiantes, amenazados por encrucijadas determinantes para su sobrevida y, por otro lado, experimentando una transformación de paradigmas y valores que parece provocar a la creatividad de ciudadanías y Pueblos.

El presente de un cambio climático violento y del deterioro ya irreversible de un conjunto muy amplio de indicadores de sostenibilidad en lo ambiental y en relación a la naturaleza misma de la vida planetaria conviven con una aceleración suicida de las prácticas consumistas irresponsables en las grandes metrópolis urbanas de los países centrales, horadando las ya lastimadas reservas de bienes no renovables y finitos en la tierra, arrasando con selvas, bosques, montes, biodiversidades múltiples y fuentes de agua y oxígeno, sobretodo en el llamado “tercer mundo”. La carrera al abismo se da la mano con una situación social cada vez más grave, acentuada en los países empobrecidos del orbe, aprisionados en planes económicos signados por el  extractivismo en todas sus formas, el endeudamiento, la desigualdad, la precarización de la vida, el hambre y la pobreza.

La irrupción de las pandemias sanitarias no han hecho más que agravar el cuadro, llevando aún más lejos los índices de concentración de la riqueza en pocas manos y las acciones de control social, represión y autoritarismo por parte no sólo de Estados y Gobiernos, sino de armadas violentas de formaciones paramilitares financiadas por empresas  y grupos vinculados al narcotráfico y realidades como la trata de personas y otros horrores de la llamada “civilización” global.

La geopolítica mundial, a su vez, parece estar experimentando cambios estructurales; la prepotencia de los países centrales hace sentir su hegemonía en la agenda global, subordinando estos temas urgentes que mencionamos a la carrera por el control financiero y militar del planeta, pero con elementos nuevos que cuestionan la estabilidad del poder en las últimas décadas. Aunque el capitalismo neoliberal se ha consolidado ya como una cultura planetaria, el esquema de un Poder unipolar ubicado en los Estados Unidos y Europa exhibe síntomas de agotamiento, y comienzan a configurarse condiciones para otras interacciones en la economía, la industria y el comercio global. La irrupción política, científica y social de los llamados BRICS, con China, India, Rusia y Brasil a la cabeza en la escena mundial, comienzan  a delinear un enfoque sistémico diferente. Como se sabe, esta nueva realidad geopolítica (BRICS), representan el 42% de la población mundial, el 80% del petróleo, el 30% del territorio, el 23% del Producto Bruto Interno y el 18% del comercio del planeta. Nuevas articulaciones , con nuevos desafíos, pero con la persistencia dolorosa de los viejos problemas que atraviesan a nuestros Pueblos, como las guerras internacionales, la financiarización infinita de la economía y las formas cada vez más sofisticadas de esclavitud en la población, a través de la precarización e incluso la autoexplotación de grandes mayorías trabajadoras.

Actuales y viejas heridas que están, quizás, provocadas por una impotencia: la de no haber podido encontrar aún un modo cotidiano de abordar al Poder (económico y político) que no esté secuestrado por el mito de “la Ley del Más Fuerte”, del miedo y la dominación. Fracasados los postulados imperiales de la Modernidad para proyectar un futuro común inteligible, continúan activos sus sistemas de premio y castigo y sus jerarquizaciones, aplicando con mayor crueldad sus procedimientos sobre una humanidad cada vez más entristecida. Es en ese marco de angustias en el que se distinguen aún las acciones comunitarias; cobran un brillo diferente las prácticas históricas de los grupos humanos en la resolución de problemas y necesidades. Un enigma aún abierto para nuestra especie, en el que parece estar cifrada la clave de nuestra trascendencia: ¿ Es posible crear y vivir una sociabilidad en la que lo colaborativo pueda subordinar a lo competitivo? ¿Es posible emular en la economía, el arte y la ciencia la ética que parece prevalecer en la espiral de la Vida, en la que los desequilibrios son asumidos fraternalmente hasta encontrar el camino de salida en el diálogo abierto, la multiplicidad y la potencia? Y, por último, ¿es posible que de esa otra lógica pueda surgir una nueva sociabilidad global y comunitaria, en capacidad de darnos una esperanza para el próximo siglo?

Nuestra América, Abya Yala, el hogar de nuestros Pueblos

Un territorio prodigioso, torturado y rebelde. Centenares de millones de almas buscando recuperar desde hace 500 años su destino de milenios entre revoluciones, dictaduras y mesetas de mediocridad feudal opresiva. Caminando sobre una naturaleza portentosa que parece guardar la esperanza de no condenarse a otros cien años de soledad. Un pueblo y un continente pioneros en el constitucionalismo social, en la luminosidad de las Culturas Originarias, en el valor de la reciprocidad, en la consagración de la diversidad, en la condena a la esclavitud, en la precisión de los derechos de la Naturaleza, en la creación científica, educativa y cultural, en el Arte como práctica transformadora y colectiva, en la escritura del proyecto comunitario en el espacio público, la calle y el monte. Más de 800 naciones originarias y 550 lenguas diversas nos habitan (un tercio de ellas en peligro de extinción), en un territorio bendito por un tercio de las reservas de agua dulce de todo el mundo, un quinto de los bosques naturales, por los yacimientos de litio (65% del total mundial), cobre (44%), plata (49%) y la mayor diversidad biológica del planeta. Y aunque nunca hemos dejado de ser el segundo lugar del mundo en la cantidad de reservas de petróleo, el 26% de nuestros Pueblos vive en la pobreza, sin acceso a los más elementales servicios públicos ni a los derechos humanos y sociales.

Nuestra América existe en este mundo, con su insolente prodigalidad de recursos, objeto de los planes de quienes quieren adueñarse del futuro humano y planetario a través de la tiranía del capital financiero. Aprisionada por el corset de un Mercado amañado por históricas oligarquías nacionales y transnacionales y por una idea de Democracia que se agota en el procedimiento competitivo de la representación, esta tierra indo-afro-latinoamericana corcovea para sacarse de encima una montura que no acepta, aunque no vea aún con claridad ese horizonte en el que pueda proyectar su imagen.

Entre sus singularidades, una entre millones, apareciendo en calles de tierra, plazas, grandes planicies, montañas o esquinas de las ciudades y sus suburbios, aparece una hecha de banderas, huertas, melodías, poemas, herramientas, ferias y pasacalles: la Cultura Viva Comunitaria.

¿Y qué es la Cultura Viva Comunitaria? Es ese hecho popular extendido y enraizado en toda nuestra geografía, múltiple y diverso, en el que grupos y comunidades reencantan el territorio y el espacio público a través de un modo particular de producir Arte, Cultura, Educación, Comunicación y Economía.

Un modo particular, sí. Un modo no competitivo. Un modo que intenta sustraerse de lo exclusivamente individual y lo corporativo para acercarse al misterio de lo colectivo, a través de una específica estrategia, que permite articular lógicas, estéticas y hasta intereses distintos : algo así como una Política Colaborativa.

Procesos, organizaciones, colectivos, que crecen imprevistamente  no sólo en cualquier lugar del continente, sino en cualquier combinación del tiempo y del espacio, desde la intersección que puede darse en eso que muchos llaman un “Punto de Cultura”.

La Cultura Viva Comunitaria viene con nosotras y nosotros desde hace milenios, y, desde hace una década, intenta ocupar un lugar propio en la recreación de una Democracia Participativa y cotidiana para nuestro continente, ahora ya con plena consciencia de sus potencialidades.

Por eso en aquel 1er Congreso Latinoamericano de Cultura Viva Comunitaria en La Paz, Bolivia, surgió aquella provocación colectiva: “La Cultura Viva Comunitaria no ha venido a decorar la Democracia, sino a transformarla desde la raíz”.

Hacia una nueva institucionalidad

Claro, estos procesos de Cultura Viva Comunitaria, que nos habitan desde hace miles de años y que en las últimas décadas han empezado a asumirse como actores y actrices conscientes en la composición de la ciudadanía y la Democracia en nuestras tierras, existen con enorme vitalidad y su mera acción cotidiana produce y socializa bienes, procesos y avances populares en un sinnúmero de dimensiones vitales de las comunidades. Estamos hablando de recuperación de saberes, memoria y tradiciones, de bienes, de procesos sanitarios y de cuidados de la salud, de expresión artística, de valorización de espacios públicos territoriales, de creación tecnológica, de acciones educativas y comunicativas, de integración, de prevención de problemáticas vinculares, de resurgimiento de la visión comunitaria, de desarrollos productivos locales, de alimentación, de comunicación con otras localidades y cientos de otras aristas del buen vivir.

Parte de esos procesos han permitido que se difundiera en todo el continente una política estatal como la de “Puntos de Cultura”, que han permitido que más de diez gobiernos nacionales estructuren programas de apoyo a estas iniciativas, a lo largo de los últimos diez años.

Procesos virtuosos en los que, curiosamente, se enfrentan de lleno agudas problemáticas del momento actual, ligadas a la violencia, la depresión, la falta de perspectivas de futuro, la angustia y el desaliento que parecen enseñorearse en el ánimo de la época.

Esa multiplicación transformadora de la espiral de los procesos de Cultura Viva Comunitaria, por otro lado, no hace más que poner en evidencia el agotamiento de esquemas y preconceptos en la visión habitual e “instituída” que tenemos de la Educación, la Cultura, la Economía y la Política. En efecto, estos procesos se inscriben en la crisis que estamos atravesando, esbozando en la práctica concreta un modo específico de entender la sociabilidad, la institucionalidad y lo que llamamos Democracia, haciendo eje en la perspectiva de una ética colaborativa y una nueva manera de ver el territorio.

En este sentido, es fundamental promover una herramienta institucional que permita poner en marcha un proceso de articulación creativa de los cientos de redes que vertebran experiencias de Cultura Viva Comunitaria en el continente, para afianzar logros que ayuden a que esos procesos territoriales no solo sobrevivan en la actual coyuntura social y económica, sino que se fortalezcan y proyecten con mayor energía en sus comunidades.

Nuestros objetivos tentativos:

Creemos que esta herramienta podría avanzar hacia los siguientes objetivos:

–              Contribuir a visibilizar grupos, organizaciones y redes de Cultura Viva Comunitaria existentes en todo el continente, independientemente de la o las disciplinas en que se desarrollen (plástica, audiovisual, escénica, musical, literaria, Pueblos Originarios, de comunicación, etc)

–              Afianzar sus potencialidades en tanto expresiones de cultura popular autogestiva en materia de acceso a una sede, apoyo público y estatal para sus actividades, reconocimiento laboral formal de sus trabajadoras y trabajadores y cualquier otro aspecto relacionado con la dignificación de su labor.

–              Generar estrategias para la creación de una institucionalidad y una legislación que proteja y favorezca el surgimiento y sostenibilidad de las iniciativas de Cultura Comunitaria en el continente

–              Fortalecer y asistir al desempeño de los grupos, organizaciones y redes a través de estrategias de economía social, formación, comunicación, asistencia legal, gestión de proyectos y reuniones, búsqueda de recursos, acciones de intercambio y apoyo institucional en general.

–              Impulsar acciones de articulación a nivel latinoamericano y global para la promoción de procesos de Cultura Viva Comunitaria en todo el mundo.

–              Contribuir al debate teórico, conceptual y metodológico para el continuo enriquecimiento de la mirada de la Cultura Viva Comunitaria en sus dimensiones filosóficas, económicas y políticas.

Avanzando con pasos concretos

Para la concreción de esta iniciativa, que deberá combinar dispositivos de amplia participación de los colectivos en todo el continente con la formalización de ámbitos institucionales, objetivos  y metas específicas, nos hemos planteado un posible calendario tentativo de reuniones continentales, en Colombia, Argentina y México, en las que ir arribando de forma gradual a las visiones, horizontes, dinámicas y áreas de intervención de nuestro Instituto Latinoamericano de Promoción de la Cultura Viva Comunitaria.

Contamos, en este sentido, con el apoyo de un conjunto de organismos de cooperación que han sido importantes en el despliegue de nuestras propuestas a lo largo de los últimos años y que han sido aliados estratégicos en su realización efectiva.

Este documento busca cimentar la posibilidad de encontrar puntos en común para avanzar en una línea de trabajo que contribuya a fortalecer los procesos de Cultura Viva Comunitaria en el continente, de la mano de ésta y otras propuestas que surjan en el marco del diálogo creativo entre diferentes actores sociales.

Una Consulta Continental

Para avanzar colectivamente nos hemos propuesto realizar una Consulta Continental que se publicará el lunes 3 de Diciembre de 2023 en modalidad virtual, que pueda ayudarnos a compartir nuestro estado de situación como organizaciones en relación a tres grandes campos de trabajo:

  1. Nuestras organizaciones, sus potencialidades y sus dificultades en los territorios
  2. La realidad de las y los trabajadores que se desempeñan en procesos de Cultura Viva Comunitaria y su situación en materia de protección social, accesos a tierra y vivienda, ingresos, cobertura sanitaria, formación y jerarquización de su tarea.
  3. El vínculo con Estados y gobiernos en ámbitos locales, nacionales y supranacionales: cooperación, conflicto y/o convivencia

Los resultados de esa amplia Consulta Continental se verterán en información didáctica entre colectivos y redes, como material de debate y estudio, pero además serán insumos de una reunión presencial a realizarse en Bogotá en Febrero de 2024, con el objeto de dar un primer diseño de áreas y equipos  de trabajo en el organismo que estaremos creando, de manera que responda a un panorama real de necesidades y desafíos en el sector para los próximos años. En la segunda mitad del año, y ya más cerca al VI Congreso Latinoamericano de Cultura Viva Comunitaria, esperamos dar forma a la propuesta formal e institucional para volcarla en el evento como parte de los avances organizativos y políticos que precisamos en esta etapa histórica.

Necesitamos ser muchos y muchas

El objeto de este primer material de debate e intercambio es contribuir con estas ideas a establecer, en base a los aportes de todas y todos, una primera visión común entre un conjunto amplio de organizaciones y redes en Nuestra América, respecto de lo que debería ser la tarea del Instituto Latinoamericano de Promoción de la Cultura Viva Comunitaria.

En este sentido, redes, colectivos y organizaciones de más de quince países de Nuestra América estamos avalando y sosteniendo esta propuesta, como una herramienta más en el fortalecimiento de las experiencias de Cultura Viva Comunitaria en el continente.

Esperamos que esta propuesta sirva al debate de los diferentes colectivos y ayude a vertebrar esta herramienta institucional con la energía y la esperanza que es tan necesaria en la difícil coyuntura por la que atraviesan nuestras comunidades.

ADHIEREN A LA PROPUESTA DEL INSTITUTO LATINOAMERICANO DE PROMOCIÓN DE LA CULTURA VIVA COMUNITARIA»

Asociación Civil “El Culebrón Timbal” (Argentina)

Corporación Cultural «Nuestra Gente»- (Colombia)

Red Colombiana de Teatro en Comunidad (Colombia)

Plataforma Puente Cultura Viva Comunitaria Medellín Valle de Aburrá (Colombia)

Teatro Esquina Latina – Cali – (Colombia).

Corporación Escénica DC Arte. Bogotá. (Colombia).

Corporación Casa de La Cigarra. Mesitas del Colegio. Cundinamarca.( Colombia)

Corporación Cultural Canchimalos.  Medellín. (Colombia)

Estudio Audiovisual La Estanzuela (Colombia)

Corporación Cultural Nuestra Gente. Medellín. (Colombia)

 Teatro Trono (Bolivia)

Pontão de Cultura Areté.  Campinas- São Paulo (Brasil)

Escola de Políticas Culturais.  Rio de Janeiro e São Paulo (Brasil)

Associação Soy Loco Por Ti América. Curitiba.  Paraná (Brasil)

Ponto de cultura Grãos de Luz e Griô Lençóis- Bahia (Brasil)

Pontos de Cultura Oficina Escola Mãos de Luz- Lumiar/RJ (Brasil)

Brincantes da Pedra Branca- Vargem Grande/RJ (Brasil)

Movimento Frutífera – RJ- (Brasil)

Ponto de Cultura Povos da Mata Atlântica- Cananeia/SP- (Brasil).

Brincante Canto (Brasil)

Associação de moradores e amigos de Vargem Grande Amavag (Brasil)

EtnicoEduc – consultoria educacional para as relações étnico-raciais (Brasil)

 THYDÊWÁ (Brasil)

Mensagens da Terra (Brasil)

Escola Livre de Arte e Cultura Abya Yala (Brasil)

Red de Abya Yala con Amor (Brasil)

Campus Avançado (Brasil)

Asociación Tiempos Nuevos Teatro- (El Salvador)

Asociación Cultural Irreal Teatro- (El Salvador)

FUNDARTE Cojutepeque- (El Salvador)

Red Cultural del Sur (Ecuador)

Asociación cultural del swing y el bolero costarricenses ASWINGBOL- (Costa Rica)

Fundación Keme- (Costa Rica)

Red Alajuelita Artesanal (Costa Rica)

Gescua (Costa Rica)

Asociacion de Desarrollo Integral Joaquín García Monge (Costa Rica)

Danzas Indígenas Bröran (Costa Rica)

Hasta que muera el Sol ( Costa Rica)

Vamos a Sembrar, (Costa Rica)

CannaTico,( Costa Rica)

Rebrote Artes Escénicas (Costa Rica )

Unidad de Gestión Cultural Municipal de Alajuelita, (Costa Rica)

Museo Garifuna SAWAINA (Honduras)

Biblioteca Pública Comunitaria  Luwenedü Surusie Alfonso Lacayo Sanchez. (Honduras)

Asociación Mujer Esperanza – Red Tejiendo Comunidad – Villa El Salvador – (Perú)

Centro Cultural Comunitario «Kóokay» (México)

Red de Agentes Culturales de Tamaulipas (México)

Mexicaltzingo Cultural por la defensa del jardín (México)

Sentidotorio de Derechos Culturales -SEDE/CULT-(Guatemala)

Sembrando Comunidad Marindia – (Uruguay)

Mente Pública- Cine Comunitario (Panamá)

Ingueto (Panamá)

Festival de Cine Jumará (Panamá)

Red de Culturas Vivas Comunitarias de Mesoamérica y El Caribe, RED MECA

Red de Gestión Cultural  AWASQA  de Ecuador, Perú, Bolivia, México, Colombia, Costa Rica, Panamá, Honduras, El Salvador, Chile

Este listado se encuentra abierto a la adhesión de mas colectivos